Salud mental: la pandemia silenciosa

¿Qué entendemos por salud?

Antes de abordar la salud mental propiamente dicha es necesario definir lo que entendemos por salud. Una definición reduccionista de este concepto tan amplio, implica centrarnos únicamente en el cuerpo físico. Para algunos, gozar de buena salud es sinónimo de tener un cuerpo biológico “sano”. Sin embargo, así como es importante mantener este cuerpo saludable también es necesario mantener en orden el plano de lo mental y el de las emociones, esas otras corporalidades que no se ven, pero existen.

En definitiva, la salud implica estos tres ejes: cuerpo – mente – emociones. Como una suerte de sujeto tripartita, indivisible e interrelacionado, si alguno de ellos se desequilibra, indefectiblemente los otros se verán afectados.

Salud decretada por DNU

Hecha esta introducción, me interesa profundizar en el tratamiento de la salud durante la presunta pandemia por covid-19 que, lejos de terminarse, parece desaparecer por momentos e intensificarse por otros, dependiendo del contexto geopolítico en el que hayamos caído en (des)gracia.

Desde comienzos de 2020, en Argentina, el tratamiento de la enfermedad fue drásticamente reducido a un protocolo. De la noche a la mañana, hemos sido deshumanizados a tal punto de perder nuestra propia esencia. Y la vida comenzó a ser regida por los más perversos e injustificables decretos de necesidad y urgencia (DNU) dictados por el gobierno nacional. Hagamos un breve repaso:

– Decreto 260/2020 dictado el 12 de marzo de 2020. El Presidente de la Nación Argentina, Alberto Fernández, decreta la emergencia sanitaria en virtud de la Pandemia declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en relación con el coronavirus covid-19, por el plazo de un año. (1)

– Decreto 297/2020 dictado el 19 de marzo de 2020. El Presidente de la Nación Argentina, Alberto Fernández, decreta la medida de “aislamiento social, preventivo y obligatorio” desde el 20 hasta el 31 de marzo, plazo que se podría prorrogar por el tiempo que se considerase necesario en atención a la situación epidemiológica (ilusos quienes creímos que sería por unos pocos días). (2)

– Decreto 867/2021 dictado el 23 de diciembre de 2021. El Presidente de la Nación Argentina, Alberto Fernández, prorroga la emergencia sanitaria dispuesta por el Decreto 260/2020 hasta el 31 de diciembre de 2022. Es decir, el territorio argentino permanecerá regido otro año más por una tiranía política que de cuidado sanitario tiene menos valor que la moneda de curso legal. (3)

“Mala praxis” gubernamental y estatal

Ahora la pregunta que surge inmediatamente es, ¿cómo saben estos genios la duración exacta de una pandemia? Es bastante contradictorio desde el comienzo, dado que el concepto de “pandemia” implica un hecho disruptivo que por su propia naturaleza no es posible prever o planificar. Sin embargo, a juicio de quienes nos gobiernan, con un sencillo calendario para marcar la imposición de medidas restrictivas, la situación epidemiológica podría controlarse satisfactoriamente. Estos parámetros no solo indican la perversidad intrínseca de las mentes dominantes, sino que ponen de manifiesto el paupérrimo nivel para jerarquizar recursos y acciones acordes.

A partir de marzo de 2020, la población argentina ha sido despojada de sus derechos más básicos. De buenas a primeras, un virus de ínfima letalidad paralizó toda actividad humana, incluida la medicina, la verdadera medicina, aquella en la que al paciente se lo atiende personalmente y se lo ausculta. Es que con la excusa de abocar al personal de la salud a la exclusiva atención de casos de covid-19, se denegó la asistencia por el padecimiento de cualquier otra patología. Estudios clínicos postergados, imposibilidad de realizarse exámenes de salud preventivos hasta nuevo aviso y nula preocupación por el paciente, fueron el caldo de cultivo cuyos resultados estamos recién comenzando a padecer: cuadros preexistentes agravados por falta de atención a tiempo, gente con nuevas enfermedades y abandono total y absoluto de los más vulnerables.

El Estado es el responsable de destinar recursos tanto humanos como materiales para esta y cualquier otra contingencia en el ámbito de la salud. Pero es falso creer que el sistema sanitario colapsó a partir de marzo de 2020, el sistema (y no de internación de pacientes por covid-19) está deteriorado hace años: infraestructura edilicia que se desmorona, falta de insumos y materiales, intereses fraudulentos de obras sociales y prepagas, por mencionar solo algunos aspectos.

La población fue aislada, resquebrajada, debilitada, algunos ciudadanos fueron considerados “esenciales” y pudieron continuar trabajando mientras otros se vieron obligados a cerrar las persianas de su única fuente de ingreso. La situación de miedo, estrés e incertidumbre sin fin enfermó muchísimo más que un virus respiratorio. ¿O quedan dudas?

¿Cuántos sistemas inmunes colapsaron por el agotamiento emocional, el miedo extremo, la falta de contención o por haber perdido el sustento diario? El daño que se le ha hecho a la sociedad no tiene precio, no se puede medir únicamente en términos económicos. Paradójicamente, se le pidió a la gente permanecer encerrada por meses, debilitando sus cuerpos y sus mentes poco a poco mientras lo único disponible para consumir, además de comida y fármacos, eran noticias sembrando pánico y terror durante las 24 horas (recordemos que mientras un gimnasio, fuente de salud, cerraba por ser considerado un foco de contagio, los locales de fast food permanecieron abiertos durante toda esta gran farsa sanitaria). Y mientras las farmacéuticas preparaban el líquido experimental para inocular a la población mundial, a vos no te atendían en ningún centro médico (salvo que tuvieras covid-19) pero tu obra social o prepaga sin prestar servicio alguno, seguía facturando como nunca antes. ¡Esta es una verdadera pandemia, sí, pero de delincuentes!

Efectos en la salud mental: Datos duros

Según el artículo “Fortalecimiento de las respuestas de salud mental al covid-19 en las Américas: análisis y recomendaciones de políticas de salud” (4) publicado el 1º de enero de 2022 en la revista The Lancet, la “pandemia” dejó como resultado altas tasas de depresión y ansiedad, entre otros síntomas psicológicos, particularmente entre mujeres, jóvenes, personas con condiciones de salud mental preexistentes, trabajadores de la salud y personas que viven en condiciones vulnerables, por lo cual los países deberían fortalecer urgentemente sus respuestas tomando medidas para ampliar los servicios de apoyo psicosocial y de salud mental para toda la población.

Durante el confinamiento general en Argentina, los habitantes mostraron ansiedad y síntomas depresivos considerables, con un 33 % y un 23 % de participantes que reportaron posibles síndromes depresivos y de ansiedad (5). Estudios de Argentina, también encontraron altas tasas de depresión, ansiedad, estrés e insomnio entre los trabajadores de la salud (6). Los datos sugieren que la salud mental ha empeorado progresivamente en muchos países de América durante el primer año de la “pandemia”. Un estudio del Foro Económico Mundial encontró que un año después de su inicio, un promedio de 45 % de adultos de 30 países encuestados informaron que su salud emocional y mental se había deteriorado. Los encuestados de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Perú y los Estados Unidos declararon gozar de peor salud mental en niveles superiores al promedio mundial (7).

Aumento en el consumo de psicofármacos, tabaco y alcohol

La verdadera pandemia, aquella que implica un considerable número de personas afectadas, es la que psiquiatras, científicos y epidemiólogos acordaron en llamar “pandemia mental”. Una pandemia silenciosa y muchas veces oculta, cuyos resultados serán muchísimo más negativos que la presunta pandemia por covid-19. Este verdadero flagelo, producto de la aplicación de todas las medidas habidas y por haber para debilitar a la población, es una pandemia de enfermedad mental que disparó el consumo de psicofármacos, medicamentos de venta libre, drogas y alcohol.

Según una nota publicada por Infobae el 1º de octubre de 2021, Walter Martello, Responsable del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría del Pueblo Bonaerense, señaló: “Argentina muestra un creciente consumo de psicofármacos desde hace más de diez años, situación que en el último año se profundizó producto de factores sociales y psicológicos vinculados a la pandemia por covid-19. Es indispensable adoptar políticas públicas enfocadas en el uso racional de los medicamentos, entendidas como condición por la cual los pacientes reciben la medicación adecuada a sus necesidades clínicas, en las dosis correspondientes a sus requisitos individuales” (8).

Por su parte, de acuerdo con la mencionada nota, el doctor Carlos Damín, Jefe del Servicio de Toxicología del Hospital Fernández (CABA), sostuvo que hubo un aumento en el consumo de psicofármacos en general y en los antiinflamatorios como el paracetamol. También se incrementó el consumo de alcohol, ratificado por la industria de la vitivinicultura, cervecera y licoristas. El aumento de los conflictos generados por el aislamiento y el distanciamiento, dispuestos por los confinamientos, produjo un aumento en el consumo de psicofármacos, a la vez que se incrementaron las patologías de salud mental e insomnio.

Según otro artículo de Infobae, publicado el 5 de octubre de 2021, una de las consecuencias más graves que deja la pandemia es el consumo de psicofármacos, que superó 4 veces la venta de medicamentos en general, entre ellas las drogas como clonazepam y alprazolam, utilizadas para tratamientos de ansiedad y depresión (9).

Cambio en los hábitos de alimentación y ejercicios físicos

En un contexto de encierro tan prolongado, con ansiedad por no poder juntarse con los afectos y, en muchos casos, con temor a perder el trabajo, los problemas emocionales tendieron a agravarse. Sumado a la prohibición de circular y teniendo en cuenta que los únicos establecimientos abiertos (además de nosocomios) fueron locales de venta de alimentos y farmacias, no es de llamar la atención que, además de medicamentos, se haya incrementado el consumo de comida “reconfortante” (harinas, grasas y azúcares, principalmente), uno de los escasos paliativos para hacer frente a una situación estresante por donde se la mire.

El sedentarismo y la disminución o la falta total de actividad física, sumado a los otros aspectos expuestos a lo largo del informe, no hacen más que echar leña al fuego y agravar la situación. No solo gimnasios y centros de fitness fueron obligados a cerrar sus puertas, sino que la prohibición de entrenar se extendió a plazas, parques y espacios públicos.

¿Qué se hace con este coctel explosivo donde lo único permitido fue repetir en cada red social hasta el cansancio “Quedate en Casa”?

Conclusiones

¿Cuáles son los beneficios reales de las medidas tomadas por una enfermedad cuya letalidad ha sido ínfima desde sus comienzos? ¿Se lograron salvar más vidas con los confinamientos y los encierros desmedidos? A la fecha, no hay estudios serios que así lo indiquen. Más bien, todo lo contrario: la población padeció los efectos del covid-19 y todavía está sintiendo sus consecuencias a nivel psicológico, emocional y mental, además del fuerte impacto económico negativo, muy difícil de revertir.

 

(1) https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/5217883/20200312?busqueda=1&suplemento=1

(2) https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/227042/20200320

(3) https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/255070/20211224

(4) https://www.thelancet.com/journals/lanam/article/PIIS2667-193X(21)00114-9/fulltext

(5) https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33422827/ “Sooner than you think: A very early affective reaction to the COVID-19 pandemic and quarantine in Argentina”

(6) https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33059247/ “The endless quarantine: the impact of the COVID-19 outbreak on healthcare workers after three months of mandatory social isolation in Argentina”

(7) https://www.ipsos.com/sites/default/files/ct/news/documents/2021-04/wef_-_expectations_about_when_life_will_return_to_pre-covid_normal_-final.pdf

(8) https://www.infobae.com/salud/ciencia/2021/10/01/la-medicalizacion-de-la-vida-cotidiana-crece-el-consumo-problematico-de-psicofarmacos-por-efecto-de-la-pandemia/

(9) https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2021/10/05/el-consumo-de-psicofarmacos-en-argentina-aumento-4-veces-mas-que-los-medicamentos-en-general-debido-a-la-pandemia/

 

Otras Fuentes:

https://www.paho.org/es/noticias/24-11-2021-ops-destaca-crisis-salud-mental-poco-reconocida-causa-covid-19-americas

https://theconversation.com/coronafobia-y-otros-trastornos-mentales-agudizados-por-la-pandemia-169959

https://www.unicef.org/lac/6-efectos-de-la-pandemia-en-la-salud-mental-de-adolescentes-y-jovenes

https://www.who.int/es/news/item/05-10-2020-covid-19-disrupting-mental-health-services-in-most-countries-who-survey

https://www.paho.org/es/noticias/13-1-2022-estudio-advierte-sobre-elevados-niveles-depresion-pensamientos-suicidas-personal

Villacis Pérez, B. A., Camacho Martínez, D. S., Narváez Cevallos, F. E., & Adriana Belén, C. M. (2021). Consumo de alcohol durante la pandemia COVID-19 en América Latina y el Caribe. RECIAMUC, 5(4), 232-244. https://doi.org/10.26820/reciamuc/5.(4).noviembre.2021.232-244

https://www.infobae.com/salud/ciencia/2021/10/01/la-medicalizacion-de-la-vida-cotidiana-crece-el-consumo-problematico-de-psicofarmacos-por-efecto-de-la-pandemia/

http://www.psi.uba.ar/opsa/informes/20%20Informe%20OPSA%20COVID-19%20(Salud%204).pdf

https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2020/08/sintesis_de_resultados_y_recomendaciones_de_gestion_-correcciones_1.pdf

 

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