Ejercer la medicina en tiempos de protocolos, miedo y deshumanización: entrevista con la Doctora Gabriela Fazzini Zambrano

No es el momento ni el espacio para filosofar acerca de la existencia -o no- de las casualidades, pero cuando el destino, las circunstancias o la vida misma te ponen en el camino a personas como Gabriela Fazzini Zambrano, lo primero que se me viene a la mente es agradecer. Sinceramente, da gusto encontrar médicos tan comprometidos y con una visión tan humana de la profesión. Los invito a leer esta entrevista, pero por sobre todo les sugiero tomarse un tiempo para reflexionar sobre las palabras de esta gran doctora.

A grandes rasgos podemos resumir el concepto de “medicina” diciendo que es el arte de sanar personas. Sin embargo, desde comienzos de 2020 parece que su concepción ha cambiado radicalmente. ¿Por qué crees que la medicina se ha reducido a la aplicación de protocolos? ¿Por qué, si cada persona es única y cada patología tiene sus particularidades, el mundo de la ciencia se ha reducido a abordar cualquier enfermedad bajo el lema de la “pandemia”?

Desde siempre se escuchó hablar de la medicina como un “arte”, porque el objetivo es el ser humano y su complejidad, pero el proceso científico y los planes trazados para esta humanidad se dedicaron a desarrollar leyes, normas y protocolos generales. Esta es una forma fácil de anular el discernimiento, el sentido común, la duda y la inteligencia en sí, conformando un lineamiento para el control sanitario, en este caso. Ciertamente que cada persona es única, diferimos en la programación que tenemos, cambia el sentimiento de cada uno ante un problema y la forma de expresarlo o resolverlo como “enfermedad” lo que en verdad es un “conflicto”. El término “pandemia”, que expresa la extensión de una enfermedad a una gran parte del planeta, sin dudas interfirió con la programación de cada uno, generó un conflicto y aparecieron millones de formas de resolución, todas asociadas al miedo a morir, esa parte del ser humano más alejada de su espíritu y tan cercana a la tierra. Este miedo hizo que se sacara de foco la información real sobre las tasas despreciables de mortalidad y se analizaran sólo números por países, causando más miedo, pánico, desasosiego, angustia.

Las políticas restrictivas, los confinamientos y la falta de atención humana han dejado secuelas en toda la sociedad. ¿Cuáles son los efectos a nivel físico de toda esta perversidad que venimos padeciendo hace ya dos años? Desde tu campo (la medicina), ¿cómo se pueden entender estas prácticas sanitarias que se asemejan más a una tiranía que al cuidado de la salud?

Los efectos a nivel físico del manejo sanitario, parten del miedo, el pánico, causado y motivado sobre todo por los medios masivos de información, dando a conocer números de casos, muertos, hablando de colapso y generando un nuevo vocabulario en pos del estrés, ya que el resultado es la liberación de cortisol en sangre a mayores niveles, causando entre otras cosas aumento de la glucemia, deterioro del sistema inmune, alteración del ciclo circadiano, ejes hormonales y estado de ánimo. La orden impartida por los medios sobre “distancia social, uso de barbijo, encierro”, causó el derrumbe del sistema inmune, mala alimentación, falta de oxigenación y depresión. Nadie llamó al entendimiento de las prácticas o protocolos. Se bajó desde el primer día una normativa gubernamental global, donde se instaba a cumplirla, no a cuestionarla. De esta forma los profesionales de la salud más “inquietos” o “desconfiados”, pusimos en tela de juicio la información e investigamos. Según los protocolos, la enfermedad era tan mortal como contagiosa, por lo que había que actuar con urgencia, esto aceleró los procesos y no dejó lugar ni tiempo a cuestionamientos. Todas las incoherencias como la utilidad del barbijo, existencia del virus, contagio, etc. fueron pasadas por alto y tomadas como verdades, determinando muertes seguras. Quienes usamos sólo el sentido común, intentamos cambiar estos protocolos, obviamente sin éxito, porque “el Estado te cuida”.

La gran mayoría de los medios de comunicación ha hecho entrar a la población en el pánico más absoluto y, lamentablemente, muchos profesionales de la salud, también. ¿Cuál es el verdadero entramado de esta lógica? Desde tu lugar y atendiendo pacientes a diario, ¿de qué manera podes comunicar aquello que ves y alertar sobre lo que está pasando, sin ser acallada o censurada?

El miedo que imparte la TV describe más un problema político que uno sanitario. El sesgo de la información entre los diferentes canales es notorio. El énfasis que ponen en cumplir con las medidas del gobierno es intenso. Nunca escuché a los medios hablar sobre la adicción al azúcar o lo nocivo del sedentarismo. Fue increíble cómo en un día se expandió un mismo mensaje en todo el mundo “quédate en casa”. Un sello. Al mismo tiempo aparecieron los “verificadores de datos” en las redes sociales y se comenzó con la censura de información independiente mundial. Mi forma de comunicar lo que veo día a día es a través de Instagram, única red social que uso, donde intento usar un lenguaje “suave” para evitar censura, aunque amenazas de cierre de cuenta me sobran. De esta forma logro que muchos seguidores difundan también lo que informo. En mi trabajo no hablo con mis colegas del tema, las pocas veces que surgió, terminó en discusiones sin salida, no es fácil resistir en el ambiente médico.

Hablando de contagios (más ahora que se puso de moda que todo el mundo opine sobre el tema), ¿podrías explicarnos de qué se trata este concepto? ¿Existe el contagio? De ser así, ¿cómo se produce y de qué manera se puede evitar?

Según la medicina tradicional, se define al contagio como la transmisión de una enfermedad por contacto con el agente patógeno que la causa, teoría completamente opuesta a la Nueva Medicina Germánica, donde se expresa un desequilibrio, producto de un conflicto emocional. Bajo la práctica de esta medicina, considero que los contagios no existen. Hamer explica a través de las 5 Leyes Biológicas que nuestro cuerpo tiene más patógenos que células, algo así como 100.000 millones, y la expresión de cualquiera de ellos se debe a un desequilibrio o conflicto emocional, desterrando el concepto de contagio y herencia.

¿Cómo llegaste a interiorizarte sobre las 5 Leyes Biológicas del Doctor Hamer? ¿Por qué crees que esta información no forma parte del plan de estudio de ninguna Universidad de Medicina?

Me interioricé en las 5 Leyes biológicas y la Nueva Medicina Germánica hace 2 años, después de un evento de salud personal límite, que me hizo replantear mi visión como médica y paciente a la vez. Fue un “desaprender” difícil, para incorporar una verdad que encajaba por sí sola en la realidad. Encontrar literatura es muy difícil, me valgo de internet para buscar material y entre colegas también compartimos libros digitalizados.

El biólogo francés Antoine Bechamp sostenía que los gérmenes causan enfermedad, no viceversa, haciendo hincapié en la salud de las células (el terreno). Sin embargo, la teoría de los gérmenes de la enfermedad de Pasteur (vacunación e intervención farmacéutica incluidas) se convirtió en la Biblia de la industria de las enfermedades. ¿Cómo podemos volver al origen, a lo natural?

Si hablamos de volver al origen, es viajar al Paleolítico, es realizar actividad física de fuerza, consumir comida real, esa que no tiene envases o etiquetas, volver a caminar descalzos, mantener contacto con la naturaleza para enriquecer nuestra microbiota. Saber que todo esto hace fuerte al sistema inmune, ya no hay lugar para el miedo a padecer ninguna patología, porque si estás sano por dentro, nada de afuera puede enfermarte.

Por último, en este contexto cambiante y donde somos constantemente manipulados y empujados a tomar decisiones, muchas veces sin dejarnos pensar o reflexionar lo suficiente, ¿qué consejos le darías a la gente para vivir una vida lo más saludable posible?

Para vivir una vida saludable es necesario equilibrar el uso de la tecnología para preservar así la salud mental. Hay que reducir al mínimo el consumo de TV e internet, reconectarse con la naturaleza, encontrar en una actividad física o hobbie ese “cable a tierra” que nos reinicia. Para complementar repito la importancia de comer como humano, ejercitarse, leer, mantener vínculos afectivos saludables, actividad social y familiar. Todo aquello que aporte a construir felicidad y bienestar, conforma el pilar del sistema inmune de esta máquina perfecta que es el cuerpo humano.

Contacto Instagram: Gabriela Fazzini Zambrano

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